Inflación de julio llegó al 2,1%: los servicios duplicaron la suba de los bienes
El índice de precios al consumidor de julio de 2026 cerró en 2,1% mensual, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El dato interrumpió tres meses consecutivos de desaceleración y ubicó la inflación interanual en 33,8%, con una acumulación de 19,3% en lo que va del año.
La diferencia más marcada del mes fue entre bienes y servicios. Los bienes subieron 1,6%, mientras que los servicios escalaron 3,1%, casi el doble. Esa brecha explica en gran parte el rebote en el promedio general y pone el foco en sectores donde la actualización de precios todavía no se había procesado por completo.
Dentro de los servicios, restaurantes y hoteles registraron una suba de 2,8% en julio, por encima del promedio general. Pero detrás del ajuste de precios, los operadores del sector muestran un cuadro más complejo: el consumo cayó entre 4,5% y 15% en cantidad de transacciones respecto de períodos anteriores. El margen del negocio sigue bajo presión y el encarecimiento del crédito dificulta las inversiones de corto plazo.
En paralelo, la consultora LCG planteó un escenario alternativo: si el INDEC actualizara la canasta de referencia con los datos de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (ENGHo) de 2017/18, la inflación de julio habría llegado a 2,5% en lugar del 2,1% oficial. El cambio se explica por el mayor peso que tendrían vivienda —que subiría de 9,4% a 14,5% de la canasta— y transporte —de 11% a 14,3%—. La discusión sobre la actualización de la canasta tiene impacto directo en la medición del poder adquisitivo de las familias.
La divergencia entre bienes y servicios no es nueva, pero en julio se amplificó. Los bienes, que incluyen alimentos y bebidas, avanzaron por debajo del promedio. Los servicios incorporaron ajustes acumulados de sectores con contratos rezagados. Esa dinámica puede moderar el dato de agosto si los servicios estabilizan su ritmo, pero también puede sostenerse si los acuerdos paritarios siguen generando presión.
La inflación de julio confirma que la tendencia a la baja que se observaba desde el primer trimestre todavía no está consolidada. El rebote mensual, aunque acotado, señala que quedan frentes sin cerrar en la estructura de precios.
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