Gates propone un organismo global para supervisar la inteligencia artificial
La propuesta toma forma en un documento publicado esta semana: un organismo supranacional con facultades para auditar sistemas de inteligencia artificial, inspirado en tres marcos existentes. El primero es el régimen de inspecciones nucleares; el segundo, los estándares de seguridad de la aviación civil; el tercero, los acuerdos que frenaron el deterioro de la capa de ozono. Gates no especificó qué institución existente debería ampliarse ni cuál debería crearse desde cero, pero insistió en que la cooperación entre Estados Unidos y China es condición necesaria.
En esa dirección, el equipo de Gates trabaja para concretar un encuentro con Xi Jinping, previsto de manera provisional para noviembre. El encuentro no está confirmado. La apuesta es concreta: si Estados Unidos toma primero la iniciativa para establecer restricciones sobre ciertos modelos, China podría sumarse. "El mundo entero se sumaría a esa iniciativa", afirmó Gates.
Entre las áreas que la futura arquitectura regulatoria debería cubrir, Gates destacó los sistemas capaces de diseñar moléculas o de facilitar ataques biológicos. Aclaró que supervisar esas capacidades no equivale a frenar industrias enteras: la vigilancia podría limitarse a los usos de mayor riesgo sin bloquear aplicaciones médicas o científicas.
Las propuestas incluyen también medidas económicas. Una de ellas es un impuesto sobre los ingresos de las empresas que reemplacen trabajadores con resultados generados por IA, con el objetivo de financiar redes de protección social. Otra es reservar hasta el 40 por ciento de los puestos de trabajo actuales para personas, en sectores donde el vínculo humano sea irreemplazable. Gates utilizó como ejemplo la atención que recibió su padre durante su enfermedad de Alzheimer.
Sobre los límites de la autorregulación, Gates fue directo: "Es positivo que algunas empresas de IA estén proponiendo soluciones a los desafíos provocados por su propia tecnología, pero no deberíamos esperar que sean ellas quienes lideren el proceso". Agregó que varios de los problemas en juego exceden la especialización técnica de las compañías y que, en una sociedad democrática, no corresponde que sean las empresas quienes los resuelvan.
En paralelo a la agenda regulatoria, la fundación que conduce planea destinar 200.000 millones de dólares hasta 2045, con un foco creciente en inteligencia artificial aplicada a salud global. Ya trabaja con Anthropic en revisiones médicas para embarazos y con OpenAI en asistencia al personal sanitario de Ruanda.
El debate sobre cómo regular la IA sin bloquear su potencial médico y científico recién empieza: ¿qué mecanismo de control internacional le parece viable a usted?
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