Pollo al limón: la receta lleva dos harinas y una salsa con pocos ingredientes

La preparación combina contramuslo de pollo, una cobertura de harina de trigo y almidón de maíz, y una salsa agridulce. Las proporciones del rebozado, el uso de agua fría y el corte después de la fritura son las claves para conseguir una cubierta crocante y conservar los jugos de la carne. La salsa se prepara aparte y se agrega caliente al servir.
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Preparar pollo al limón en casa requiere resolver dos partes: la carne rebozada y la salsa agridulce que la acompaña. El plato, habitual en los restaurantes chinos de España, se elabora con contramuslo entero. La preparación busca una cubierta crocante y un interior jugoso, con el pollo cortado recién después de freírlo.

Para organizar los ingredientes, la proporción del rebozado es un punto de partida concreto: por cada 60 gramos de mezcla se usan partes iguales de harina de trigo y almidón de maíz, más un gramo de polvo de hornear y 90 mililitros de agua fría. La salsa lleva jugo de medio limón, 20 gramos de azúcar, 30 mililitros de agua y 2,5 gramos de almidón de maíz, que se disuelven aparte en un par de cucharadas de agua fría.

El primer paso con la carne es salpimentarla y darle pequeños golpes por toda la superficie con el canto del cuchillo. Ese procedimiento ayuda a ablandar las fibras. Luego se deja reposar un momento mientras se preparan los demás componentes.

La salsa puede resolverse en un recipiente pequeño a fuego medio. Se colocan el jugo de limón, el azúcar y los 30 mililitros de agua, y se revuelve hasta disolver el azúcar. Después se incorpora de a poco el almidón previamente disuelto, sin dejar de mezclar. Un par de minutos de cocción permiten que espese y adquiera brillo.

Para la cobertura, se combinan los ingredientes secos y se agrega el agua fría gradualmente. La masa debe tener una consistencia intermedia, que permita cubrir toda la pieza. La combinación de las dos harinas equilibra la textura, mientras que el polvo de hornear favorece la formación de pequeñas burbujas durante la fritura. El contraste entre el agua fría y el aceite caliente también contribuye al resultado crocante.

Con el contramuslo completamente cubierto, se fríe en abundante aceite caliente hasta dorarlo. Al retirarlo, se deja escurrir sobre papel absorbente durante un par de minutos. El corte en tiras o trozos se hace después de ese reposo para conservar mejor los jugos.

Al servir, se distribuye la salsa bien caliente sobre el pollo ya cortado. Ese es el último paso antes de llevarlo a la mesa. ¿Qué otras preparaciones con limón hacés en casa?

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