Qué dice la ciencia sobre los suplementos que prometen más años de vida
El NAD+ es una coenzima presente en todas las células del organismo, indispensable para el metabolismo energético y asociada a la reparación del ADN. Sus niveles descienden con la edad y, en cultivos celulares y modelos animales, aumentar su disponibilidad mejoró ciertos parámetros metabólicos. De ahí nació un mercado de suplementos con NMN y nicotinamida ribósido, que se venden como inversión en longevidad.
El problema es el salto entre lo que muestra la investigación básica y lo que promete el marketing. Los ensayos en humanos confirman que estos precursores elevan los niveles de NAD+ en sangre, pero no hay evidencia clínica suficiente de que ese aumento se traduzca en menos enfermedades, mejor función orgánica o más años de vida. Que suba un valor en un análisis no equivale a vivir más.
La misma lógica vale para vitaminas y minerales. El estudio SELECT, con más de 35.000 participantes, mostró que el selenio no previno el cáncer de próstata; además, quienes recibieron vitamina E presentaron mayor riesgo de desarrollarlo durante el seguimiento. El ensayo VITAL, con cerca de 25.000 personas, no encontró que la vitamina D ni el omega-3 redujeran el cáncer o los eventos cardiovasculares en quienes no tenían déficit previo.
Eso no significa que estos nutrientes sean inútiles. Cuando existe una carencia real, corregirla tiene impacto concreto. Las deficiencias de vitamina B12 y de vitamina D son frecuentes en edades avanzadas, y tratarlas mejora la calidad de vida. La diferencia está en medir primero y suplementar si hay un déficit comprobado, no tomar a ciegas.
La ciencia médica trabaja en tres escalones: lo que ocurre dentro de una célula, lo que se observa en animales y lo que demuestran los ensayos clínicos en muchas personas. Casi toda la oferta comercial de suplementos se apoya en los primeros dos y se presenta como si hubiera pasado el tercero. Un hallazgo real pero acotado se convierte en una promesa que nadie demostró en la clínica.
Lo que sí cuenta con respaldo sólido es menos novedoso: actividad física regular que incluya ejercicios de fuerza, alimentación equilibrada con proteínas suficientes, buen descanso, no fumar, consumo moderado de alcohol, estímulo cognitivo, vínculos afectivos activos y control de la presión arterial y la glucemia. Ninguno de esos factores viene en un comprimido.
¿Qué cambios concretos incorporaste a tu rutina para llegar en mejor forma a los años que vienen?
Mejores Noticias
Justo Ahora