Fotomultas en Roca: un vecino pidió revisar todo el sistema

Un vecino de General Roca dudó de una fotomulta, pidió ver el video completo y encontró diferencias entre la imagen enviada y la secuencia registrada. El caso reabrió el debate sobre la transparencia del sistema.
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El sistema de control vial por fotomultas en General Roca volvió a quedar bajo la lupa a partir del reclamo de un vecino que decidió no aceptar la infracción tal como llegó a su domicilio. La situación reabrió el debate sobre la transparencia del mecanismo, la calidad de las pruebas que reciben los automovilistas y los tiempos administrativos con los que se tramitan este tipo de actas.

Según consta en la notificación, la supuesta infracción se habría producido el 14 de noviembre de 2025 en la intersección de Mendoza y Tucumán, en un punto de alto movimiento vehicular de la ciudad. Sin embargo, el vecino, identificado como Manuel García, comenzó a desconfiar del acta cuando advirtió que la multa le llegó recién el 22 de abril y que el documento había sido firmado digitalmente el 28 de enero de 2026, es decir, varios meses después de la presunta falta. Ese desfasaje temporal fue, para él, el primer motivo para revisar el caso con más atención.

Al observar las fotografías adjuntas en la notificación, García notó que su vehículo aparecía con una de las ruedas delanteras sobre la línea horizontal de la senda peatonal. En principio, esa imagen podía sugerir una infracción. Pero también detectó una ausencia decisiva: en ninguna de las capturas se veía el semáforo. Para el conductor, esa omisión resultaba clave, porque sin ese dato no era posible saber con claridad si el auto estaba realmente detenido de manera indebida o si estaba cruzando la bocacalle con paso habilitado.

Con esas dudas, el vecino decidió presentarse ante el Juzgado de Faltas local y pedir una revisión más completa del caso. Su planteo no se limitó a cuestionar la foto estática, sino que apuntó a la necesidad de acceder a la secuencia completa de video captada por la cámara. La respuesta llegó después de insistir en oficinas municipales, donde finalmente le permitieron ver el registro fílmico completo. Allí, según relató, encontró una escena distinta a la que sugería la imagen enviada con la multa.

De acuerdo con su testimonio, en el video se observa que el semáforo sobre Mendoza estaba en verde y que tanto su vehículo como otros rodados circulaban con normalidad por la zona. A partir de esa secuencia, García concluyó que el fotograma usado en la notificación había sido detenido o “congelado” en un momento puntual, justo cuando el auto pasaba sobre la senda peatonal, pero sin reflejar que el vehículo seguía en movimiento y no estaba obstruyendo el cruce de forma irregular. En su interpretación, la foto aislada no representaba con fidelidad lo que mostraba el registro completo.

El caso generó nuevas dudas sobre el funcionamiento del servicio contratado por el Municipio y sobre los controles que se aplican a las actas procesadas. Para el vecino, no se trató de un simple error técnico, sino de una práctica que merece revisión. Al mismo tiempo, el episodio expuso una preocupación recurrente entre los automovilistas: la dificultad para acceder a pruebas claras y la sensación de que muchas personas terminan pagando por temor o para aprovechar descuentos antes de poder revisar la validez de la infracción.

García también señaló que no es la primera vez que enfrenta una situación de este tipo. Mencionó un descargo previo por una presunta infracción en Tucumán y Sarmiento, donde, según su versión, las imágenes tampoco resultaban lo suficientemente claras. Hasta el momento, aseguró, no obtuvo respuesta oficial en ese expediente.

En ese contexto, el vecino recomendó revisar cada notificación con cautela y pedir siempre el video completo antes de aceptar una sanción. Su postura fue clara: si la infracción existió, corresponde hacerse cargo; pero si hay dudas, el descargo es una herramienta necesaria para ejercer el derecho a defensa. En un escenario donde las fotomultas siguen generando controversia, el caso vuelve a poner en discusión qué tan accesibles y transparentes son las pruebas que sostienen estas sanciones.

La discusión, lejos de cerrarse, parece abrir una pregunta más amplia sobre el equilibrio entre control vial y garantías para los conductores. ¿Qué criterios deberían reforzarse para que las fotomultas sean realmente una herramienta de orden y no una fuente de dudas para los vecinos?
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