Estafa escolar en Bragado: investigan a una preceptora por USD 45 mil
En Bragado, 37 familias denunciaron que una preceptora habría desviado dinero de un viaje de estudios y falsificado documentos para sostener la maniobra.
La comunidad educativa de Bragado sigue conmocionada por una denuncia que expuso una presunta maniobra de estafa vinculada a un viaje escolar. Según surge del caso difundido públicamente, una preceptora de una escuela técnica fue acusada de quedarse con 45 mil dólares que estaban destinados a financiar el viaje de estudios de alumnos de sexto año a El Bolsón. La investigación alcanza a 37 familias que durante más de un año realizaron aportes en cuotas y actividades para reunir el dinero.
De acuerdo con el testimonio de Delfina Méndez, hermana de uno de los estudiantes afectados, los padres depositaban mes a mes el dinero en la cuenta personal de la mujer, quien tenía a su cargo la organización del viaje. La versión conocida públicamente indica que la preceptora habría utilizado distintos argumentos para explicar demoras, entre ellos la supuesta cancelación o reprogramación de vuelos por parte de una aerolínea low cost. En ese contexto, también se mencionó la existencia de documentos presuntamente falsificados para respaldar esas explicaciones ante las familias.
El caso tomó otra dimensión cuando las autoridades de la escuela convocaron a los padres y les informaron que el dinero no estaba disponible. A partir de ese momento, las familias comenzaron a dimensionar la gravedad de la situación y se activaron las presentaciones judiciales. El abogado Federico Etcheún, representante de los damnificados, confirmó la denuncia penal colectiva por estafa agravada y explicó que, por la condición de funcionaria pública de la imputada, el hecho podría tener un agravante adicional en la causa.
En paralelo, los representantes legales solicitaron medidas precautorias para evitar cualquier eventual vaciamiento patrimonial, entre ellas la inhibición general de bienes y el embargo de vehículos, inmuebles y cuentas bancarias. Todo esto forma parte de una investigación que busca reconstruir qué ocurrió con el dinero recaudado y determinar si hubo un desvío deliberado de los fondos que debían cubrir el viaje de los estudiantes.
Los relatos de las familias muestran además el impacto humano del episodio. Méndez recordó que, en un primer momento, la mujer habría afirmado que el vuelo se había reprogramado y que, luego, dejó de responder con normalidad. También describió que la preceptora se habría excusado con una supuesta pérdida del teléfono institucional y más tarde habría pedido una licencia por enfermedad. Según el mismo testimonio, cuando directivos de la escuela se acercaron a su casa, la mujer habría admitido que “se patinó la plata”, una frase que circula en el marco del caso y que aún deberá ser analizada en sede judicial.
Más allá del frente penal, el episodio golpeó a una comunidad que trabajó durante meses para que los chicos pudieran viajar. Desde fines de 2024, los alumnos y sus familias realizaron rifas, ventas de comida, sorteos y distintas actividades en plazas, lagunas y eventos de la ciudad para reunir los fondos necesarios. Ese esfuerzo colectivo convirtió el viaje en un proyecto compartido, con una fuerte carga simbólica para toda la promoción. Por eso, la noticia no solo generó indignación, sino también una sensación de frustración y traición entre quienes participaron de la recaudación.
Otro de los puntos que quedó bajo la lupa es el destino final del dinero. Por ahora, ese aspecto continúa en investigación y no hay una conclusión definitiva sobre el uso de los fondos. Entre las versiones que mencionaron los familiares aparece la posibilidad de que la acusada se haya comprado un auto nuevo, aunque ese dato no fue confirmado como conclusión judicial y forma parte de lo que todavía debe verificar la Justicia.
Mientras avanza la causa, la comunidad de Bragado intenta que los estudiantes no pierdan la experiencia que esperaron durante tanto tiempo. Las familias ya comenzaron a organizar nuevas colectas y actividades para sostener el viaje, aun en medio del proceso legal. El caso deja, además, una discusión más amplia sobre la confianza, el control de los fondos escolares y la necesidad de resguardar los aportes de cientos de familias que depositan su esfuerzo en manos de instituciones educativas.
En una situación que mezcla dolor, bronca y expectativa judicial, el expediente seguirá su curso para establecer responsabilidades y verificar cada uno de los pasos de la presunta maniobra. ¿Qué reflexión te deja este caso sobre el manejo de fondos en los viajes escolares y la confianza dentro de la comunidad educativa?
De acuerdo con el testimonio de Delfina Méndez, hermana de uno de los estudiantes afectados, los padres depositaban mes a mes el dinero en la cuenta personal de la mujer, quien tenía a su cargo la organización del viaje. La versión conocida públicamente indica que la preceptora habría utilizado distintos argumentos para explicar demoras, entre ellos la supuesta cancelación o reprogramación de vuelos por parte de una aerolínea low cost. En ese contexto, también se mencionó la existencia de documentos presuntamente falsificados para respaldar esas explicaciones ante las familias.
El caso tomó otra dimensión cuando las autoridades de la escuela convocaron a los padres y les informaron que el dinero no estaba disponible. A partir de ese momento, las familias comenzaron a dimensionar la gravedad de la situación y se activaron las presentaciones judiciales. El abogado Federico Etcheún, representante de los damnificados, confirmó la denuncia penal colectiva por estafa agravada y explicó que, por la condición de funcionaria pública de la imputada, el hecho podría tener un agravante adicional en la causa.
En paralelo, los representantes legales solicitaron medidas precautorias para evitar cualquier eventual vaciamiento patrimonial, entre ellas la inhibición general de bienes y el embargo de vehículos, inmuebles y cuentas bancarias. Todo esto forma parte de una investigación que busca reconstruir qué ocurrió con el dinero recaudado y determinar si hubo un desvío deliberado de los fondos que debían cubrir el viaje de los estudiantes.
Los relatos de las familias muestran además el impacto humano del episodio. Méndez recordó que, en un primer momento, la mujer habría afirmado que el vuelo se había reprogramado y que, luego, dejó de responder con normalidad. También describió que la preceptora se habría excusado con una supuesta pérdida del teléfono institucional y más tarde habría pedido una licencia por enfermedad. Según el mismo testimonio, cuando directivos de la escuela se acercaron a su casa, la mujer habría admitido que “se patinó la plata”, una frase que circula en el marco del caso y que aún deberá ser analizada en sede judicial.
Más allá del frente penal, el episodio golpeó a una comunidad que trabajó durante meses para que los chicos pudieran viajar. Desde fines de 2024, los alumnos y sus familias realizaron rifas, ventas de comida, sorteos y distintas actividades en plazas, lagunas y eventos de la ciudad para reunir los fondos necesarios. Ese esfuerzo colectivo convirtió el viaje en un proyecto compartido, con una fuerte carga simbólica para toda la promoción. Por eso, la noticia no solo generó indignación, sino también una sensación de frustración y traición entre quienes participaron de la recaudación.
Otro de los puntos que quedó bajo la lupa es el destino final del dinero. Por ahora, ese aspecto continúa en investigación y no hay una conclusión definitiva sobre el uso de los fondos. Entre las versiones que mencionaron los familiares aparece la posibilidad de que la acusada se haya comprado un auto nuevo, aunque ese dato no fue confirmado como conclusión judicial y forma parte de lo que todavía debe verificar la Justicia.
Mientras avanza la causa, la comunidad de Bragado intenta que los estudiantes no pierdan la experiencia que esperaron durante tanto tiempo. Las familias ya comenzaron a organizar nuevas colectas y actividades para sostener el viaje, aun en medio del proceso legal. El caso deja, además, una discusión más amplia sobre la confianza, el control de los fondos escolares y la necesidad de resguardar los aportes de cientos de familias que depositan su esfuerzo en manos de instituciones educativas.
En una situación que mezcla dolor, bronca y expectativa judicial, el expediente seguirá su curso para establecer responsabilidades y verificar cada uno de los pasos de la presunta maniobra. ¿Qué reflexión te deja este caso sobre el manejo de fondos en los viajes escolares y la confianza dentro de la comunidad educativa?
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