Nucha relanza tres tortas clásicas de su fundadora para el Día de la Madre

A seis meses de la muerte de Regina Vaena, la pastelería que ella construyó desde un garaje en Belgrano recuperó tres preparaciones que llevaban años fuera de la carta: la Torta Ángel, la mousse de caramelo y la torta de frambuesa con chocolate blanco. Las recetas se rastrearon junto a los hijos de la fundadora porque ya no estaban en la planta. Los tres productos están disponibles en los locales desde el 8 de octubre.
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Regina Vaena arrancó en 1979 con un solo molde, una cocina hogareña y diez paquetes de muestras repartidos en comercios del barrio de Belgrano. Esa misma noche tuvo que hornear sin parar para responder a los primeros pedidos. Era una de las primeras pasteleras en construir una marca propia en Buenos Aires.

La base de sus recetas combinaba tradición sefaradí, repostería judía, influencia inglesa y técnica francesa, herencia directa de su abuela Catalina, que preparaba dulces al sol. A eso sumó conocimientos de Química, carrera que cursó sin llegar a terminar. Según Carlos Rava, gerente de la marca, "aplicaba mucho de eso a sus recetas y a sus combinaciones, y desde el principio esas combinaciones gustaban, y gustaban mucho".

El primer local fue el garaje de su casa en la calle Zabala. El primer sábado de venta al público se agotó todo en una hora. La fila llegó a ocupar la vereda; entonces sacaron dos mesitas y empezaron a ofrecer café para hacer más llevadera la espera. También introdujeron el concepto del cuadrado, una porción individual que permitía probar varios sabores sin comprar una torta entera, algo que no era habitual en la repostería porteña de entonces.

Con el tiempo llegaron la fábrica propia, varios locales en la ciudad y franquicias. En 2026 se sumaron seis nuevas franquicias. Lorena Monsón, pastelera a cargo del desarrollo, reconoce que crecer sin resignar calidad no siempre fue sencillo: "Entiendo que no es lo mismo atender dos locales que diecisiete, y que en algún momento uno toma un atajo".

La recuperación de las recetas clásicas fue el primer gran proyecto después del fallecimiento de Vaena. El equipo tuvo que buscarlas con sus hijos porque en la planta ya no existían registros. "Ni siquiera teníamos las recetas; las tuvimos que buscar con sus hijos. No estaban en la planta porque hacía muchos años que no se hacían", cuenta Monsón.

La Torta Ángel lleva masa de harina de almendra, dulce de leche, frutillas, crema y merengue. "La masa es liviana, no es un bizcochuelo. Después tiene un relleno clásico de dulce de leche, frutillas y crema, tres ingredientes que le gustan a todo el mundo. Nada rebuscado, un sabor cotidiano", describe Monsón. La decoración se mantuvo casi sin cambios respecto al original.

La elección de la fecha no fue casual. El primer Día de la Madre sin la fundadora fue el disparador para decidir qué hacer con ese legado inmediato.

¿Qué torta o preparación clásica de algún lugar les genera ese tipo de recuerdo?

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