Maestra, madre y campeona mundial: una neuquina ganó el oro en kayak
Los días de Valeria Cilleruelo empiezan temprano y terminan tarde. Profesora de Educación Física en dos escuelas de Neuquén, madre de Emma, de 12 años, y atleta que entrena todo el año, su rutina no deja mucho margen. Los viajes, los gastos de competencia y la preparación física los resuelve por sus propios medios desde hace años.
A esa realidad se sumó, en 2025, el Campeonato Mundial de kayak en Gualeguaychú. Valeria había clasificado para dos mundiales anteriores pero no había podido participar en ninguno. El motivo era siempre el mismo: los costos de traslado superaban lo que podía afrontar sin apoyo externo. "Nunca pude ir a otros mundiales, no recibí nunca algún apoyo o alguna ayuda para poder viajar", declaró.
Con la competencia organizada en Argentina, esa barrera desapareció. En abril viajó a Gualeguaychú para el selectivo nacional, terminó primera y clasificó al mundial. Meses después, compitió en las dos categorías para las que se había preparado.
En K1 (kayak individual), los nervios le jugaron en contra desde la largada. Salió rezagada y pasó varios tramos entre las últimas. En lugar de resignarse, fue descontando diferencias hasta alcanzar a las competidoras que peleaban por el tercer puesto. Terminó en el podio.
En K2 (kayak en dupla), se subió al bote con Victoria Sánchez, una remera de Viedma con quien nunca había entrenado. Ese día se conocieron sobre el agua. Lograron construir una ventaja sobre el resto del campo y cruzaron la meta en primer lugar. Medalla de oro.
Valeria llegó al canotaje a los 18 años, cuando un vecino la invitó a remar durante el verano. "Yo desconocía totalmente la actividad. Nunca en mi vida se me había cruzado la palabra canotaje", recordó. El primer contacto con el kayak en el río Limay fue suficiente para definir buena parte de su vida. "Me encantó subirme a un bote, esa sensación de estar en el agua. Ese primer contacto fue lo que me motivó a seguir remando."
El Limay sigue siendo su espacio de referencia. "Para mí es una conexión única con la naturaleza, es mi cable a tierra. Es desconectarme totalmente del trabajo, de los problemas, del estrés diario", describe.
Esa relación con el deporte tiene, sin embargo, una capa de dolor que nunca se fue del todo. Hace 17 años, su padre murió después de darse vuelta mientras remaba en invierno. El frío del agua desencadenó una emergencia que le costó la vida. Valeria tuvo que salir a buscarlo en el río. "Es el deporte que amo, pero a la vez en este deporte perdió la vida mi papá", dice. Reconoce que esa contradicción la acompaña, y que el amor por remar sigue siendo más fuerte.
Además del kayak, practica CrossFit, judo y sale a trotar. Pero el canotaje ocupa un lugar aparte: es el espacio donde acumula historia, donde compite y donde encuentra algo que las otras actividades no le dan del mismo modo.
¿Cómo organizás tu propia rutina para no abandonar lo que te importa?
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