Espírito Santo, el estado brasileño con playas, ballenas y cocina centenaria
Espírito Santo es el cuarto estado más pequeño de Brasil y, hasta hace poco, casi invisible en los itinerarios de los viajeros del Cono Sur. Su capital, Vitória, concentra buena parte de la oferta turística, pero varios puntos de interés se distribuyen en un radio manejable, sin traslados largos.
La cocina capixaba (el gentilicio del estado) tiene marca propia: la moqueca que se prepara aquí no lleva aceite de dendê ni leche de coco, a diferencia de la versión bahiana. Se cocina en ollas de barro negro fabricadas a mano por las paneleiras del barrio de Goiabeiras, en Vitória. El oficio se transmite de generación en generación, principalmente entre mujeres, y el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional de Brasil (Iphan) lo inscribió como Patrimonio Cultural Inmaterial en 2002. En el espacio de venta, cada pieza lleva el nombre y el contacto de quien la hizo. La arcilla sale de un yacimiento en el Vale do Mulembá; las piezas se modelan a mano, se queman al aire libre y se recubren con una tintura de corteza de mangle rojo que les da el color negro característico.
El manglar urbano de Vitória cubre unos 11 km² y se puede recorrer en lancha. La marea define el paisaje: con marea baja aparecen bancos de arena y piscinas naturales; con marea alta se accede a zonas distintas. Los recorridos de base comunitaria duran entre dos horas y media y tres horas.
En Vila Velha, separada de Vitória por la desembocadura del río Santa María, el Convento da Penha se levanta sobre una roca de 154 metros con vista a la bahía. Su historia arranca en 1558. Cada año, después de Pascua, la Romaria dos Homens convoca a los peregrinos en una caminata de 14 kilómetros; en 2026 participaron 1,2 millones de personas.
A 80 kilómetros al sur, el Santuario Nacional de Anchieta preserva la memoria del jesuita español José de Anchieta, canonizado en 2014, autor de la primera gramática de la lengua tupí y vinculado a la fundación de Río de Janeiro y San Pablo. Desde ese punto arranca Os Passos de Anchieta, una ruta de peregrinación a pie de 100 kilómetros hasta Vitória, creada en 1998 con inspiración en el Camino de Santiago.
Las playas de Vitória incluyen los seis kilómetros de Praia de Camburi, con ciclovía, muelle y alquiler de kayaks y tablas de stand-up paddle. Más al sur, el balneario de Iriri agrupa cuatro playas de aguas calmas y vegetación costera densa. Entre julio y noviembre, ballenas jorobadas se acercan a las costas del estado; las excursiones de avistamiento salen desde Vitória y Guarapari.
¿Ya conocías Espírito Santo o lo tenías en el radar como destino?
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